Últimamente noto que la experiencia de juego cambia muchísimo según el dispositivo que use. Cuando entro desde el teléfono, las sesiones son más cortas, pero también me doy cuenta de que juego de forma más impulsiva y automática. En cambio, cuando me siento frente al ordenador, analizo mejor cada jugada, controlo más el presupuesto y realmente disfruto del ritmo de la partida. ¿A vosotros también os pasa que el móvil os empuja a tomar decisiones menos meditadas?